el VALOR de la SENCILLEZ


Haz regalado una sonrisa últimamente?
La alegría es un sentimiento que proviene de nuestros pensamientos. Si tenemos pensamientos positivos la alegría surge dando lugar a emociones positivas y agradables.


Es un estado de tranquilidad y quietud del alma y de todo nuestro ser.
Se encuentra en lo más profundo de nuestra vida interna, porque el hombre es heredero de la Paz Universal, Luego: donde hay Verdad hay Paz; y donde hay Paz, hay Armonía; y donde hay Verdad, Paz y Armonía, hay gozo y Armonía Familiar.
En la Paz no hay límite, porque puede darse de manera individual, familiar, social y mundial.
La forma más simple de encontrar la Paz, es cuando fundamentamos nuestra vida en la verdad.
Otra forma de traer Paz a nuestra vida, es valorizando la vida de los demás, y actuando con justicia y equidad. "La paz nos trae un desarrollo espiritual".


Todas nuestras acciones tienen consecuencia, si amamos recibimos amor, si odiamos recibiremos odio, algunas personas dicen que a pesar de que aman reciben odio, recibirán odio de personas que realmente no desean amar o sentir amor, recibirán amor eventualmente de personas que realmente aman como ellas o ellos.
Todo tiene consecuencia, si estudias y amas lo que estudias seguramente tendrás exito y conquistarás la profesión de tus sueños, aunque si eres una persona que cree en el éxito que ser exitoso/a es posible, tendrás exito en todas las areas de tu vida.
Si tratas a las personas que te rodean con respeto recibirás respeto.

Llénate de mucho positivismo.
Vamos, mira el sol que hay por detrás de las nubes, el brillo de los ojos detrás de las lágrimas, la esperanza detrás de la tragedia.
No te olvides: el mundo existe según lo que miras. En la medida que desarrollas una mirada positiva, muy posiblemente te llenarás de positivismo alrededor tuyo.

Poncio Pilatos le pregunto a Jesús previo a entregarlo a su vía crucis –Que es la verdad? Y como dice nuestro titulo, la pregunta no fue respondida.
Lo cierto es que la verdad para ser cierta debe estar apoyada de ciertas características: Autenticidad, coherencia, real, honestidad, sinceridad, transparencia e integridad; principios y valores difíciles de encontrar en estos días. Hay otra forma de identificar la verdad y es identificando a los contrarios de esta y son: mentira, hipocresía, doblez, engaño, fachada, ocultamiento, ambivalencia.
Para las leyes de los países la verdad es todo aquello que se puede probar, lo cierto es que los círculos probatorios se quedan cortos en el estudio y análisis de la comprensión una del porque del actuar de las personas, y los lastres emocionales que vienen arrastrando por no saber superar situaciones o por traumas propios de la niñez.
Veremos que la verdad no solo es lo que se dice, la verdad va amarrada al que hacer, al lugar que ocupas en la sociedad a tus relaciones interpersonales y a tus logros de vida.
Definiremos la verdad en sus tipos:
1. Verdad del ser: ser aquello que uno es, que uno debe ser. Hay verdad del ser cuando yo me comporto como persona inteligente, libre y responsable. Vivo en la verdad de mi ser cuando sé y me comporto con lo que me exige mi origen, mi fin como persona humana, cuando tengo trascendencia y sentido. Cuando uno vive la verdad de su ser vive realizado, feliz, digno y se eleva sobre todo el universo material y animal. Lo contrario a la verdad del ser es la inautenticidad.
2. Verdad del pensar: mi mente está hecha para percibir el ser de las cosas. Cuando mi mente coincide que la verdad de las cosas vivo en la verdad del pensar. Mi mente tiene que respetar la verdad de las cosas: la verdad del trabajo, del dinero, de la sexualidad, del matrimonio, del estudio, de la carrera... ¡Cuánta formación necesitamos para descubrir la verdad de las cosas, y pensar así con veracidad de ellas! Lo contrario a la verdad del pensar es el error, que puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario.
3. Verdad del hablar: decir lo que mi mente sabe que es verdad, y que lo ha descubierto así, después del estudio, la formación. Mis palabras deben ser vehículo leal de lo que pensamos. Por medio de la palabra hacemos partícipes a los demás de lo que llevamos dentro. La palabra es puente que hace transparente a los demás el corazón y la intimidad de la persona. Lo contrario a la verdad del hablar es la mentira.
4. Verdad del obrar: es la verdad del comportamiento y de la vida. Vivir como se cree, coherencia de vida entre lo que se cree, lo que se predica y lo que se vive. Si vivo esta verdad, seré sincero y cumplidor a mi palabra dada, seré leal y fiel a mis compromisos asumidos, seré equitativo y justo con los demás. Lo contrario a la verdad del obrar es la incoherencia, la hipocresía.
Si soy una persona honesta y sincera...podré leer en mi corazón estas normas de ley natural, con las que todos nacemos:
- Hay que decir siempre la verdad.
- No hagas a los demás lo que no quieres que a ti te hagan.
- Respeta las cosas ajenas, etc.
No necesito ser seguidor de alguna religión o incluso creer o no creer en un Dios para escuchar esto en mi conciencia. Simplemente si hay hombre honesto, sincero, leal... escucharé, nítida, la voz de mi conciencia.
Hay que saber quitarnos las caretas, tener la valentía de arrancarnos las máscaras, para que seamos lo que somos y debemos ser.
Hay diversas máscaras o caretas:
a) La conciencia indelicada: admito a sabiendas pequeñas transgresiones a mis deberes profesionales, familiares y personales. “Total, no es nada. Total, a nadie hago el mal. Total, es poca cosa”.
b) La conciencia adormecida: bajo la anestesia de la juerga, las drogas, la superficialidad, el alcohol, el vicio, las mujeres...mi conciencia no reacciona, no escucho su voz. Esta dormida, narcotizada, anestesiada.
c) La conciencia domesticada. Una conciencia para andar por casa. Es conciencia mansa, que ya no produce remordimientos, angustias, desazones interiores ante el mal hecho. La he domesticado: ya no salta, ya no ruge, ya no se lanza...la tengo bien tranquila, con el látigo de la excusa y de las justificaciones.
d) La conciencia deformada: juzga bueno lo que es malo y viceversa.
Urge, pues, formar la conciencia, para poder discernir entre lo bueno y lo malo, la verdad de la mentira, pues sólo la conciencia debe ser el faro único que guíe nuestros pasos en la oscuridad. Formar la conciencia. ¿Cómo, con qué medios?
- Hacer balance de mis acciones, para ver si concuerdan a mis principios rectos y sanos.
- El consejo de un amigo formado. O las observaciones de quien ya paso por algo similar.
- Tener un guía.

No se ponga triste, no se apure, no se angustie ni se deprima por haber cometido algún error, tómelo positivamente y considérelo un aprendizaje, una importante lección.
Lo grave no es equivocarse, lo delicado es seguir cometiendo el mismo error; analice, busque, piense en donde estuvo su equivocación e intente remediarla; de esta manera cada error se convertirá en un paso adelante y en una lección aprovechada positivamente.


Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mi.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Autor desconocido

Es el fino arte de tener todo en su medida exacta. No significa rebosar en algo y tener una total falencia en otro aspecto. El verdadero equilibrio implica abundancia completa, de forma que nada falte y todos estén felices con uno mismo. Especialmente aquel que tiene el equilibrio.

"Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo".
(Proverbio Chino).


Busca un árbol, oye un pajarito, no te pierdas la puesta del sol y - ¡haz un esfuercito! - vea por lo menos una vez el nacer del sol. Desarrolla tu amor por la naturaleza.
Deja el maquillaje o la corbata a un lado y disfruta estar en contacto con lo natural. Con lo que eres realmente.
La madre naturaleza te ayudará a descubrir nuevas perspectivas, a reinventarte a ti mismo y, quizá, a solucionar los problemas.
Deja tu mente libre y deja que el aire puro entre ahí.


Después la Segunda Guerra Mundial, un joven piloto decidió hacer una peligrosa y larga travesía, utilizando un pequeño avión monomotor.
El reto era grande y requería de mucha energía y concentración.
Avanzado en su viaje, sus instrumentos comenzarona comportarse en forma extraña y, al investigar, se dio cuenta que llevaba una rata en el avión, que estaba royendo los cables.
Esto causaba que los instrumentos dieran lecturas incorrectas, lo cual probablemente tendría como consecuencia que el piloto tomara decisiones equivocadas, que, en su posición, serían fatales.
En ese instante recordó algo que le había enseñado su instructor:
- Cuando encuentres ratas en tu vuelo, en vez de gastar tu energía y ponerte en peligro peleando con ellas, ¡elévate! Elévate lo que más que puedas, las ratas no resisten la altura.
Las ratas en la muchas ocasiones sólo son los fantasmas creados por nuestros miedos.
Sólo toma distancia del suelo.
Tu pasión es la gasolina de tus sueños, úsala para mirar hacia lo que quieres y no te distraigas mirando hacia lo que no quieres.
Recuerda que puedes dirigir tus controles hacia un universo entero de posibilidades.
En vez de estar ocupado y preocupado con una rata, siéntete orgulloso de no dejarte sacar de tu rumbo.
Piensa que cuando llegues, no querrás recordar que te gastaste la mitad de tu viaje demostrándole a las ratas quién era el piloto.
Recordarás, una vez más, como supiste dejar atrás los obstáculos.
Vuela alto, tan alto como tus sueños, y cuando sientaslos vientos y los peligros, no mires para abajo, siempre mira hacia arriba, porque ese es el sitio al que perteneces.
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No hay amor más dulce que aquel que nada exige en retorno.
El amor más bello que espero de otros es que estos no me juzguen y no me exijan.
Deseo que todos me acepten como soy y me ayuden a alcanzar un bienestar actual y una vida llena de éxito. Entonces, puedo pensar que lo mismo debe ser verdadero, si consideramos lo opuesto: el amor más bello que puedo sentir por los demás es no juzgar y no exigir de ellos.
Es aceptarlos tal como son y ayudarlos a alcanzar un bienestar actual y una vida llena de éxito. No hay amor más valioso que este.

No importa que los otros te hagan, continúa a tener buenos deseos por ellos. Los buenos deseos solo pueden ser utilizados hacia personas con las cuales tenemos problemas, pues con las que somos amigos, estos son muy naturales y fluyen del ser sin obstáculos.
Sin embargo, es cuando alguien te causa daño que esta persona más que nunca necesita tu apoyo espiritual. Porque, como espíritus, somos hermanos y hermanos siempre se ayudan mutuamente.
La persona que causó algún problema, lo hizo porque no fue capaz de mejorarse, así que lo mejor a hacer es darle la buena energía de pensar bien.